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viernes, 26 de diciembre de 2014

Respuesta a Álvaro

Álvaro hace la siguiente consulta:
'Tengo un sentimiento de tristeza y ansiedad que se genera por pensamientos que se repiten en mi mente. ¿Es posible reeducar la mente y interpretar las malas esperiencias de otra manera y no terminar asi?'.
En principio, permíteme, Álvaro, agradecer por tu participación en este blog.
Pasando al análisis de su motivo de consulta, Álvaro nos habla de pensamientos que se repiten en su mente y le producen tristeza y ansiedad. Se cae en la tentación de pensar que se trata de pensamientos desadaptativos automáticos (ideas depresivas) generadoras de malestar psicológico. Sin embargo, léase bien, Álvaro menciona una característica clave para referirse a estos pensamientos que llevan a los síntomas anotados. Tal característica consiste en que aquellos se repiten.
Podemos, por tanto, inferir que se trata de pensamientos que se presentan y se repiten en contra de su voluntad. Álvaro, además, experimenta estos pensamientos como algo desagradable; es claro que no se siente a gusto con ellos. Son, por tanto, egodistónicos; no los percibe como algo natural o propio de él.
Es muy probable que estemos ante la presencia de obsesiones, hallazgo bastante frecuente en la población general.
De acuerdo con la Asociación Psiquiátrica Americana, las obsesiones consisten en ideas, pensamientos, impulsos o imágenes de carácter persistente que el individuo considera intrusas e inapropiadas y que provocan una ansiedad o malestar significativos. Esta cualidad intrusa e inapropiada que caracteriza las obsesiones se ha venido a denominar egodistónica, concepto que hace referencia a la sensación que tiene el individuo de que el contenido de la obsesión es ajeno a su control y no encaja en el tipo de pensamientos que él esperaría tener. El individuo es capaz de reconocer que estas obsesiones son el producto de su mente y no vienen desde fuera. Según la misma fuente, con frecuencia el individuo que padece obsesiones intenta ignorarlas, suprimirlas o neutralizarlas mediante compulsiones.
Las obsesiones y las compulsiones se encuentran en una variedad de trastornos mentales, aunque donde dominan el cuadro clínico es en el trastorno obsesivo compulsivo. Debe aclararse, sin embargo, que aunque con frecuencia coincidan, no es necesario que se presenten ambos síntomas para hacer el diagnóstico. Según la Asociación Psiquiátrica Americana, la característica esencial del trastorno obsesivo compulsivo es la presencia de obsesiones o compulsiones de carácter recurrente.
Considerando todo lo anteriormente expuesto, es muy probable que Álvaro, quien gentilmente ha consultado, padezca este tipo de alteración. De hecho, el trastorno obsesivo compulsivo es bastante común; afecta aproximadamente al 2,5 % de la población.
Respecto al tratamiento, éste suele hacerse mediante la combinación de terapia cognitivo conductual y farmacoterapia.
El pronóstico es variable. La mayoría de los individuos presentan un curso crónico, con exacerbaciones asociadas generalmente a eventos estresantes. Por tanto, dentro de las herramientas terapéuticas es fundamental alcanzar un correcto manejo del estrés.
Como se ha dicho, esta entidad es muy frecuente. Un objetivo realista consiste en restar importancia a lo síntomas y minimizar sus consecuencias sobre la vida del afectado. De hecho, cualquier persona puede presentar en algún momento de su vida este tipo de síntomas. Lo que en últimas diferenciará al individuo afectado de un TOC de una persona que presente estos síntomas dentro de la normalidad relativa suele ser, precisamente, la importancia que se les de a los hallazgos clínicos, el tiempo que ocupen, el malestar que ocasionen y las repercusiones sobre el funcionamiento cotidiano.
Por último, debe aclararse, por supuesto, que esta explicación no pretende reemplazar una consulta psiquiátrica formal. Después de esta orientación, la recomendación es, por supuesto, consultar al médico o al psicólogo de confianza.


jueves, 25 de diciembre de 2014

Normalidad violenta y violencia normal


En relación con la celebración de Nochebuena de 2014 me han llamado la atención varios titulares de la prensa de Colombia. Veamos algunos de ellos:
Refiriéndose a datos de todo el país, El Universal de Cartagena titula:
La misma información es difundida mediante Vanguardia
Semana, una de las revistas más prestigiosas del país se expresa en los siguientes términos:
A continuación subtitula: 
'Las autoridades reportaron cuatro casos de quemados con pólvora y cerca de mil riñas en Bogotá. El balance es positivo'. 
El Tiempo, diario capitalino, uno de los más leídos e influyentes en Colombia, publica:
'Balance positivo en Nochebuena: disminuyeron homicidios y riñas'.
'Según la Policía, no se presentaron víctimas por balas perdidas ni por accidentes de tránsito'.
Solo con leer estos titulares el lector puede hacerse una idea del estado de salud mental del país. Si revisa el texto tendrá mayor sustento para apreciar que el optimismo que plantean estas noticias es ilusorio.
El Espectador, uno de los periódicos más importantes de Colombia, se muestra más cauto. Veamos algunos de sus titulares:
'Más de mil riñas y cuatro quemados con pólvora en Bogotá durante la noche de Navidad'.
El subtítulo no es muy alentador:
'La policía reportó además 415 accidentes de tránsito'.
'Se registraron 36 homicidios en noche buena'.
'El mayor número de casos se presentó a raíz de intolerancia y el excesivo consumo de licor'.
 
Se supone que debería ser una noche de paz, noche de amor, y que nuestros corazones estarían inundados del espíritu de la Navidad.

Este blog desea una Feliz Navidad a sus lectores y participantes.

miércoles, 18 de junio de 2014

Opus Vital

Opus Vital es un espacio radial que ofrece un acercamiento a la música clásica desde la perspectiva de la salud en toda su expresión. Se habla sobre la salud de los grandes compositores e intérpretes de la música clásica, y acerca de las repercusiones de la música clásica sobre la salud y el bienestar humano.
Opus Vital se transmite a través de UdeC Radio, emisora de la Universidad de Cartagena, Colombia.
Frecuencia: 99.5 FM en Cartagena
En Internet: http://udcradio.com/
Youtube: Opus Vital
Horario: Viernes 1:30 a 3:30 p. m. Sábados: 5:00 a 7:00 a. m. Hora colombiana (GMT -5:00)
Correo: opusvitalctg@gmail.com
www.facebook.com/OpusVitalUdeCRadioCarta­gena
Twitter: @OpusVital
Fecha de inicio de radiodifusión: 3 de septiembre de 2010

lunes, 30 de septiembre de 2013

Entrevista sobre los trastornos bipolares

Como herramienta educativa, transcribo una entrevista que me ha hecho la periodista y escritora Alicia Haydar Ghisays sobre los trastornos bipolares. Esta entrevista ha sido publicada en el libro Crónicas desde la otra orilla, de la también periodista y escritora Sara Marcela Bozzi.



¿Qué es el trastorno bipolar?
Los trastornos bipolares constituyen una serie de enfermedades psiquiátricas que tienen en común la presencia de episodios maníacos, mixtos o hipomaníacos que generalmente se acompañan de episodios depresivos. Los trastornos bipolares hacen parte de los trastornos del estado de ánimo.
Los trastornos bipolares más importantes son el trastorno bipolar I, el trastorno bipolar II y el trastorno ciclotímico. El trastorno bipolar I se diagnostica cuando el paciente presenta por lo menos un episodio maníaco o mixto que no tiene una causa orgánica si se encuentra dentro del contexto de otra enfermedad psiquiátrica; la gran mayoría de las personas afectadas padecerán también episodios depresivos. El trastorno bipolar II se diagnostica cuando la persona padece episodios depresivos mayores y episodios de hipomanía. En el trastorno ciclotímico se dan síntomas depresivos leves que alternan con episodios de hipomanía.
En resumen, la característica esencial de los trastornos bipolares es la presentación de síntomas correspondientes a un aumento del estado de ánimo por encima de lo normal; la mayoría de las personas afectadas también presentarán episodios de ánimo por debajo de lo normal. 
Episodios maníacos o mixtos + (casi siempre) episodios depresivos = trastorno bipolar I
Episodios hipomaníacos + episodios depresivos = trastorno bipolar II
Episodios hipomaníacos + episodios depresivos leves =  trastorno ciclotímico

Hay quienes sostienen que existen factores psicológicos que causan esta enfermedad. ¿Cuál es la participación real de los mismos en la génesis de la enfermedad?
Los factores psicológicos suelen actuar como desencadenantes de los episodios o interfiriendo la recuperación. No son la causa.
Como ejemplo de lo primero, el estrés generado por una serie de situaciones vitales puede actuar como desencadenante de la enfermedad y de cada crisis.
Como ejemplos de lo segundo, los estilos de afrontamiento de cada persona pueden hacerle vulnerable al estrés y a las experiencias adversas; también pueden interferir con la conciencia de padecer la enfermedad y llevarla al incumplimiento terapéutico. Los estilos de afrontamiento también pueden llevar al individuo a consumir sustancias o adoptar conductas de riesgo para el desencadenamiento de nuevos episodios (por ejemplo, ausencia de higiene del sueño).

Hay una vertiente que sostiene, en cambio, que el origen de la enfermedad es biológico, y específicamente genético. ¿Usted qué opina?
Los trastornos bipolares son una de las áreas de la psiquiatría en la que está más claramente identificada y demostrada la participación de la genética como aspecto fundamental en la instalación del trastorno.
En la presentación de los trastornos bipolares, como en la gran mayoría de las enfermedades psiquiátricas, existe una interacción entre una predisposición determinada genéticamente y la presencia de estresores medioambientales que desencadenan el trastorno basado en la vulnerabilidad mencionada. No se hereda la enfermedad, sino la predisposición; los genes no son unidades selladas, sino que interactúan con el medio. El estrés afecta la producción de una serie de neurotransmisores y hormonas, lo que actúa como desencadenante del trastorno.
En la génesis del trastorno bipolar están involucrados los genes, varios neurotransmisores cerebrales y sus correspondientes receptores, vías citoplasmáticas, procesos de la membrana celular, hormonas, etc. 

¿Por qué, a pesar del paso del tiempo, no se ha encontrado aún una medicación que no tenga efectos secundarios tan severos como la obesidad, la resequedad de la mucosa y el movimiento involuntario del cuerpo?
La fisiopatología de los trastornos bipolares es seguramente mucho más compleja de lo que se conoce hasta el momento. De hecho, un enfoque sindrómico permite un acercamiento más flexible e integral a la enfermedad. Los diversos trastornos bipolares que existen son seguramente la expresión de múltiples vías fisiopatológicas y de etiologías diversas. Concebir estos trastornos como las expresiones finales de una serie de vías fisiopatológicas puede ayudar al mismo tiempo a las investigaciones en la materia.
Por supuesto, estas variaciones genotípicas y fenotípicas también representan un reto para la investigación en farmacología. Sin embargo, debe mencionarse que las diferentes alternativas disponibles dentro del arsenal terapéutico actual no tienen el mismo perfil de eventos adversos. No todos los fármacos útiles en el tratamiento del trastorno bipolar producen aumento de peso, ni síntomas anticolinérgicos como la resequedad en las mucosas, ni movimientos involuntarios. 

¿Es posible hablar de un trastorno bipolar “de primera generación”?
Si la pregunta va dirigida a la ausencia de antecedentes familiares, la respuesta es afirmativa. Lo anterior por diversas razones, entre las que resaltaremos:
Actualmente existen mayores circunstancias medioambientales que en generaciones anteriores, capaces de disparar la predisposición al trastorno, desde las variaciones en los horarios de sueño hasta el consumo de sustancias, pasando por el aumento en los estresores.
La ausencia de antecedentes familiares de trastornos bipolares no quiere decir que no haya existido la predisposición a la enfermedad en alguno de sus miembros.
La teoría de los genes inestables explica la progresión de la enfermedad a lo largo de las sucesivas generaciones, y ayuda a comprender la aparición de la enfermedad sin antecedentes familiares evidentes.
Sin embargo, debemos recordar que los antecedentes familiares son un hallazgo frecuente e importante en las personas afectadas de trastornos bipolares, y que este tipo de trastornos hacen parte de las enfermedades en las que suele ser más fácil encontrar antecedentes familiares.

Hay quienes sostienen que la voluntad no juega ningún papel en el control de la enfermedad; sin embargo, algunas personas que la padecen hablan del trabajo manual como un ejercicio de tipo terapéutico para controlar la tristeza y el miedo, propios de la fase depresiva.
Entre las herramientas utilizadas para el manejo de la enfermedad están la psicoterapia, la  terapia ocupacional, el ejercicio físico, las técnicas de relajación, las medidas de higiene de sueño, la abstinencia al alcohol y a otras sustancias, etc. Todas las anteriores dependen de la participación de la voluntad hacia el cambio positivo. 

Aunque las personas que sufren la enfermedad sienten que es más grave la fase depresiva, ¿cuál de las dos fases (la maníaca y la depresiva)  es más peligrosa?
La principal complicación de los episodios depresivos es el suicidio. Sin embargo, los episodios maníacos implican una serie de peligros tanto para el paciente como para quienes le rodean. Entre las conductas de riesgo en estos últimos están la agresividad verbal y física, la agitación psicomotora y el involucramiento excesivo en actividades potencialmente peligrosas, como la promiscuidad sexual, los despilfarros, los negocios disparatados, el consumo de sustancias, etc. Merece la pena recordar que es más difícil contener a una persona durante un episodio maníaco que durante uno depresivo.

¿Qué papel juega la memoria de logros y frustraciones en el desencadenante de la enfermedad?
Las adversidades representan estresores capaces de desencadenar una crisis. Además, por lo general la evocación que se hace de situaciones adversas durante una depresión suele ser bastante distorsionada hacia lo negativo, lo que termina agravando el estado de ánimo del paciente. Dentro de las características de la cognición del individuo afectado por un trastorno del estado de ánimo se incluyen los juicios punitivos y sesgados hacia sí mismo, la generalización de fracasos y pérdidas, y la concepción de las adversidades como situaciones imposibles de modificar y mejorar. Por los efectos de la misma enfermedad, y por los prejuicios sociales, la persona suele verse como fracasada o inútil, el mundo es concebido un lugar inseguro y agreste, y el futuro es percibido como desolador y aciago.
Las verdaderas satisfacciones, por otra parte, representan un papel protector ante la enfermedad. Refuerzan la autoestima, proporcionan seguridad y disminuyen el estrés. 

¿Por qué se siente perseguido el paciente bipolar?
No es una norma que una persona afectada por una condición bipolar se sienta perseguida, aunque durante un episodio grave de manía o de depresión pueden manifestarse delirios persecutorios.
Es más probable que una persona afectada por un trastorno bipolar sufra la discriminación producto de la ignorancia generalizada en la sociedad sobre la realidad de los trastornos mentales. 

¿Qué papel cumple el grupo de apoyo en la salud del paciente bipolar?
El papel del grupo de apoyo en la salud del paciente bipolar es fundamental. Un hogar disfuncional favorecerá la presentación de recidivas e impedirá con la recuperación del paciente. 

¿Qué son los estados mixtos de la enfermedad?
Los episodios mixtos se caracterizan por la presentación simultánea de síntomas maníacos y síntomas depresivos. El ánimo predominante suele ser la disforia, una mezcla de ira y tristeza.

¿Por qué es tan frecuente que la fase maníaca se inicie con un exagerado enamoramiento de alguien inalcanzable e ilógico?
En realidad esta circunstancia no es muy frecuente. En cambio, es cierto que una de las características de los episodios de manía aguda es el involucramiento excesivo en actividades placenteras y potencialmente dañinas para el individuo. Entre estas actividades se incluye el aumento en el deseo y la actividad sexuales.

¿Por qué generalmente el enfermo bipolar promueve proyectos muy difíciles de lograr y, sin embargo, a veces se cristalizan a pesar de su enfermedad?
Una de las características más notorias de los episodios maníacos es el aumento en la actividad dirigida a metas (hiperbulia), lo que lleva a la persona afectada a pretender iniciar varios planes simultáneamente.
Suele darse la circunstancia de que los episodios hipomaníacos permiten un incremento en la actividad sin afectar la capacidad ocupacional, lo que permite desarrollar planes y proyectos y alcanzar las metas. Durante un episodio hipomaníaco puede desarrollarse el trabajo aplazado durante períodos depresivos; por ejemplo, Robert Schumann era capaz de sacar adelante una sinfonía en una semana, incluyendo la instrumentación de toda la orquesta. Sin embargo, la gravedad de los episodios de manía hace que durante estos sea prácticamente imposible obtener metas reales; podemos encontrar una perfecta ilustración en los proyectos delirantes de José Arcadio Buendía en Cien años de soledad. 

¿Por qué el manejo irresponsable del dinero es uno de los síntomas más visibles del paciente con trastorno afectivo bipolar?
Como se ha mencionado, el individuo que vive un episodio maníaco suele involucrarse excesivamente en actividades placenteras que pueden resultar peligrosas; los despilfarros hacen parte de estos comportamientos.
Sin embargo, el ánimo eufórico y el aumento de la autoestima también hacen que una persona en estado de manía encuentre placentero regalar, repartir y derrochar dinero.
Por último, el aumento en la actividad dirigida a metas hace que el dinero sea malversado como fuente de financiación de proyectos. 

¿Qué son los síntomas psicóticos?
Los síntomas psicóticos por excelencia son las alucinaciones y los delirios. Las primeras consisten en respuestas perceptuales sin que existan estímulos sensoriales; así, el cerebro ve, oye, siente, huele –en general desarrolla– percepciones sin que exista una información real que sirva de sustrato. Los delirios consisten en creencias erróneas que persisten a pesar de la evidencia en contra; son irreductibles ante la realidad. Tanto los delirios como las alucinaciones pueden darse durante el clímax de gravedad, tanto durante los episodios maníacos, como durante los episodios depresivos.
Los delirios más frecuentes durante los episodios de manía aguda son los de grandiosidad, poder y riqueza, mientras que los más frecuentes durante los episodios depresivos son los que tienen que ver con muerte, suicidio, desesperanza,  minusvalía, desamparo, nihilismo y culpa.
Se habla de síntomas psicóticos congruentes con el estado de ánimo cuando el contenido de los mismos guarda relación con el ánimo predominante del paciente. Cuando ocurre lo contrario se habla de síntomas psicóticos incongruentes con el estado de ánimo. Estos últimos suelen indicar peor pronóstico.  

jueves, 11 de julio de 2013

Respuestas por correo electrónico

Saludos, visitantes del blog.
Debo aclarar a las personas que visitan este foro que buena parte de las consultas se responden por correo electrónico. Lo anterior, dado que muchas personas solicitan mantener la privacidad aboluta de la información brindada. Lamento que así se disminuya sensiblemente el número de entradas.
Sin embargo, esta circunstancia no debe desalentar al lector a escribir; siempre recibirá respuesta.
Gracias.
Álex González

lunes, 5 de octubre de 2009

El suicidio en los medios de comunicación.

¿Cual considera usted el manejo idóneo que debe darse en los medios de comunicación a la información relacionada con los casos de suicidio?

¿Cómo debe informarse acerca de los casos de suicidio?

Por favor, escriba sus comentarios y participe en este foro virtual.

martes, 29 de septiembre de 2009

Factores de riesgo relacionados con el suicidio

La estimación del riesgo suicida se hace mediante la valoración de una serie de factores de riesgo. Sin embargo, sería totalmente incorrecto pensar que la interpretación de tales factores es una operación matemática que nos permitirá llegar con precisión a una decisión diagnóstica y terapéutica. En realidad, la valoración de los factores de riesgo relacionados con el suicidio proporciona sólo una idea bastante aproximada de la gravedad de cada situación, sin llegar nunca a la certeza absoluta en uno u otro sentido. Jamás estaremos absolutamente seguros de quién va a cometer el suicidio y quién no. Incluso un paciente que quiera únicamente llamar la atención puede eventualmente cometer un error de cálculo con resultados fatales.

La dificultad para establecer pronósticos adecuados en el paciente potencialmente suicida es evidente. El paciente, como toda persona, está en constante proceso de cambio, lo cual se refiere tanto a sus circunstancias vitales como a sus emociones y a sus pensamientos. Este proceso de cambio abarca incluso sus síntomas, por lo que es imposible prever el riesgo suicida más allá del momento inmediato.

A continuación se hace una revisión de los factores de riesgo relacionados con el suicidio, discutiendo los aspectos más relevantes de cada uno de ellos.

Factores de riesgo relacionados con el suicidio. Estimación de letalidad.

Para estimar el riesgo de suicidio en un paciente determinado se debe tener en cuenta una serie de factores epidemiológicos, psicosociales y clínicos.

Factores epidemiológicos

Sexo

El suicidio es más frecuente en hombres que en mujeres, con una relación de 3 a 1 a favor de los primeros. Los intentos de suicidio son más frecuentes en mujeres que en hombres con la misma relación de 3 a 1.

Edad

Tradicionalmente se ha sostenido que el suicidio es mayor en personas mayores que en jóvenes. En términos generales sigue siendo cierta la aseveración de que no debe menospreciarse una amenaza de suicidio expresada por un anciano. Sin embargo, en varios países, entre ellos Colombia, se ha visto durante las últimas décadas una mayor tendencia al suicidio entre los jóvenes. De hecho, en Cartagena la mayoría de los casos de suicidio se ubican en personas que aún no han alcanzado la senectud o que ni siquiera son adultos mayores.

Estado marital y presencia de hijos

El riesgo de suicidio decrece en el siguiente orden: tienen mayor riesgo los viudos, seguidos por los divorciados, separados, solteros y casados sin hijos; por último, aquellos con menor riesgo de suicidio son los casados con hijos. El hecho de tener una relación de pareja estable (v.g. unión libre o de hecho) tiene el mismo efecto protector que el matrimonio.

Debe anotarse que más que el hecho de ser soltero, pesa más el vivir sólo. Las personas con mayor riesgo de suicidio son aquellas que viven solas.

Estado ocupacional

Más que con oficios o profesiones determinados, el suicidio se relaciona con el estado ocupacional. En efecto, el riesgo de suicidio aumenta en aquellas personas que súbitamente se ven desempleadas, especialmente si este hecho conlleva una crisis financiera.

Lugar de residencia

Tradicionalmente se ha considerado que el riesgo de suicidio es mayor en zonas urbanas que en zonas rurales. Las circunstancias sociales, políticas y económicas de Colombia hacen que no siempre se cumpla esta ecuación. Particularmente debe importarnos si el paciente se encuentra en una zona de difícil acceso a los servicios de salud o de emergencias.

Religión

Practicar una religión es factor de protección contra el suicidio por varias razones. La persona que tiene fe en un ser superior albergará más fácilmente la confianza en que las cosas pueden mejorar. Además, el hecho de asistir regularmente a los ritos y prácticas suministra una red de apoyo social importante. La confesión católica es, entre otras cosas, un mecanismo de catarsis. Por último, no debemos olvidar que las religiones monoteístas practicadas en occidente condenan el suicidio.

Mención aparte merece el fanatismo religioso, el cual puede favorecer prácticas suicidas.

Otros sistemas de apoyo

Este punto se refiere a la presencia de amistades significativas, vinculación a juntas de acción comunal, clubes sociales o deportivos, asociaciones de padres de familia, etc.
Lo que verdaderamente nos interesa es identificar si estamos ante una persona solitaria, sin redes capaces de suministrar apoyo en un momento crítico.

Trastornos psiquiátricos y suicidio

El intento de suicidio no constituye un diagnóstico. Este tipo de comportamientos hace parte de los hallazgos clínicos que se encuentran en una amplia gama de trastornos mentales. Más aún, las ideas y las conductas suicidas no son exclusivas de los trastornos mentales ni patognomónicas de ninguno de estos.

Más del 90% de las personas que intentan el suicidio padecen un trastorno mental demostrable, independientemente de que haya sido o no previamente diagnosticado.
La lista de los trastornos psiquiátricos relacionados con el suicidio está encabezada por el trastorno depresivo mayor.

Trastorno depresivo mayor

El trastorno depresivo mayor se caracteriza por la presencia de uno o más episodios depresivos mayores que carezcan de una causa orgánica, como una enfermedad médica subyacente o la exposición a una sustancia, y que tampoco se den en el contexto de otro trastorno psiquiátrico como el trastorno esquizoafectivo o los trastornos bipolares, por ejemplo.

Los episodios depresivos mayores se caracterizan por la presencia de al menos cinco de los siguientes síntomas, entre los cuales se requiere la presencia de por lo menos uno de los dos primeros, durante un período mínimo de 2 semanas: estado de ánimo depresivo o irritable, pérdida del interés y del placer por las actividades cotidianas, cambios en el apetito o el peso corporal, insomnio o hipersomnia, agitación o enlentecimiento, fatiga o pérdida de energía, sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados, disminución de la capacidad para pensar o concentrarse o indecisión y, por último, pensamientos recurrentes de muerte o de suicidio, tentativas o planes de suicidio.

Este trastorno afecta del 5% al 12% de los hombres y del 10% al 25% de las mujeres. El riesgo de muerte por suicidio en el trastorno depresivo mayor llega hasta el 10% a 15% de los pacientes.

Trastornos bipolares

El trastorno bipolar I se caracteriza por la presencia de episodios maníacos o mixtos que suelen alternar con episodios depresivos mayores. El trastorno bipolar II se caracteriza por la presencia de episodios depresivos mayores que alternan con episodios de hipomanía. El riesgo de muerte por suicidio es, en términos relativos, mayor en los trastornos bipolares que en el trastorno depresivo mayor. Los intentos de suicidio suelen darse durante los episodios depresivos o los mixtos. Un episodio mixto se caracteriza por la presentación simultánea de síntomas depresivos y síntomas manieformes. El trastorno bipolar I afecta al 1% de la población. Su prevalencia es igual en ambos sexos. El trastorno bipolar II afecta más a las mujeres que a los hombres; su prevalencia está alrededor del 0.6% de la población. El riesgo de suicidio en estas enfermedades llega al 15%.

Esquizofrenia

La esquizofrenia se caracteriza por la presencia de por lo menos dos de los siguiente tipos de síntomas durante un período mínimo de un mes: delirios, alucinaciones, lenguaje desorganizado, conducta catatónica o desorganizada, y síntomas negativos. El diagnóstico de esquizofrenia se hace después de 6 meses de evolución del cuadro clínico. Esta enfermedad afecta al 1% de la población. Su prevalencia es igual en ambos sexos. El riesgo de suicidio en esta enfermedad alcanza el 15%, aunque se estima que el 50% de las personas afectadas cometerán por lo menos un intento en algún momento de la vida.

Trastorno esquizoafectivo

Esta enfermedad se caracteriza por la presencia simultánea de síntomas similares a los de la esquizofrenia y de episodios maníacos, mixtos o depresivos. Afecta alrededor del 1% de la población. El riesgo de suicidio en este trastorno es esencialmente el mismo que en las enfermedades anotadas anteriormente.
La exploración de síntomas se hará según las recomendaciones hechas respecto a la esquizofrenia y los trastornos del estado de ánimo.

Trastornos de ansiedad

Los trastornos de ansiedad más relacionados con el suicidio son el trastorno de estrés postraumático, el trastorno de pánico y el trastorno obsesivo compulsivo, sin que ninguno de ellos alcance un riesgo tan alto como los trastornos psicóticos o los trastornos del estado de ánimo.

Trastornos relacionados con sustancias

El uso de sustancias psicoactivas incrementa el riesgo de suicidio a través de varios mecanismos. Por ejemplo, el uso de sustancias debilita o desvía el juicio de realidad, lo que puede llevar al individuo a creer que al suicidarse está tomando la decisión correcta. Así mismo, el uso de sustancias puede producir cambios del humor, ansiedad o síntomas psicóticos. Por último, estas sustancias suelen ser utilizadas por sujetos impulsivos y con pobre capacidad de manejar la frustración, quienes a su vez están en mayor riesgo de cometer suicidio.

Particular atención merece el uso de alcohol, el cual se asocia con frecuencia con síntomas depresivos.

La combinación de alcoholismo, síntomas depresivos, soledad e ideas de suicidio es una bomba de tiempo.

Trastornos adaptativos

Los trastornos adaptativos consisten en respuestas emocionales o conductuales de magnitud exagerada en relación con la situación que actúa cómo evento desencadenante. Pueden manifestarse mediante tristeza, ansiedad, alteraciones del comportamiento o combinaciones de los anteriores. El desencadenante suele estar relacionado con problemas de pareja, familia, trabajo, estudio, económicos, etc.

Problemas psicosociales y medioambientales.

Se refieren a:
• Problemas relativos al grupo primario de apoyo
• Problemas relativos al ambiente social
• Problemas académicos
• Problemas laborales
• Problemas de vivienda (Por ejemplo, sin hogar, barrio inadecuado, etc.)
• Problemas económicos
• Problemas de acceso a los servicios de salud
• Problemas legales
• Otros problemas psicosociales o ambientales

Hallazgos clínicos específicos relacionados con el riesgo de suicidio

A continuación repasaremos una serie de hallazgos clínicos que se relacionan claramente con el riesgo de suicidio, independientemente del diagnóstico psiquiátrico que pueda padecer el paciente.

• Ideas de desesperanza (representan el síntoma aislado más frecuentemente relacionado con el suicidio)
• Sentimientos de desamparo
• Insomnio severo
• Somnolencia
• Ideas suicidas persistentes
• Planes suicidas estructurados
• Ansiedad grave
• Ataques de pánico
• Baja autoestima
• Disforia (estado de ánimo desagradable, caracterizado por la presencia de ira y tristeza simultáneas).
• Dificultad para concentrarse
• Síntomas psicóticos (delirios o alucinaciones)


Antecedentes

Los antecedentes que más nos interesan en este punto son:

• Antecedentes de intentos de suicidio en el paciente
• Antecedentes de suicidio en familiares o en amigos cercanos
• Enfermedades incapacitantes o de mal pronóstico


Trastornos de la personalidad y riesgo de suicidio

Los trastornos de la personalidad se relacionan más con los intentos de suicidio que con los suicidios consumados. Los más relacionados con tales intentos son la personalidad histriónica y la limítrofe. La personalidad narcisista y la antisocial se relacionan también con las conductas suicidas, pero en menor grado.

La personalidad histriónica se caracteriza en esencia por la necesidad de ser el centro de atracción y por la excesiva emotividad.

La personalidad limítrofe se caracteriza por la inestabilidad en todas las áreas de funcionamiento y por la impulsividad.

Rasgos de personalidad relacionados con el suicidio

Los rasgos de personalidad más relacionados con las conductas suicidas son los siguientes:

• Necesidad de controlar
• Dependencia
• Impulsividad
• Pobre control de la ira
• Inestabilidad
• Teatralidad
• Individuos involucrados en relaciones simbióticas

Para finalizar, aunque no existe una fórmula mágica para establecer con certeza las probabilidades de letalidad en un potencial suicida y que la situación de cada paciente será única, la evaluación de los factores de riesgo mencionados permite aproximarnos a la gravedad de la situación y a tomar decisiones respecto al manejo de la situación.

¿Qué es la felicidad?

Desde China, mi amigo Álvaro Royo recomienda el siguiente artículo:


http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/paulocoelho/ARTICULO-WEB-PLANTILLA_NOTA_INTERIOR-6226689.html



No comentaré el artículo. Cada quien hará sus propias conclusiones. Sin embargo, sin contarles el final de la película, opino oportuno sugerir su lectura . Al fin y al cabo, el objetivo de trabajar por la salud mental de una población es aumentar su felicidad. Los programas de salud mental fracasan cuando no se tiene en cuenta tan elemental aspecto.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Saludo de bienvenida

Tal como lo indica la descripción del blog, el objetivo de esta publicación consiste en ofrecer educación en temas de psiquiatría y salud mental a la población. Para lograrlo se discutirán temas del área y se responderán preguntas del público.

A pesar de que cada vez se reconoce más la importancia de los trastornos mentales, es aún escaso en términos generales el conocimiento que de estos temas tiene la sociedad. Ante este déficit cobran importancia los métodos educativos. No olvidemos que un factor de riesgo para permitir la progresión de cualquier tipo de enfermedad estriba en el desconocimiento sobre ésta.

El lector puede preguntar o comentar sobre enfermedades mentales, sexualidad humana, adicciones, problemas de pareja y de familia, problema psicosociales o medioambientales, estrés, etc. En fin, sobre cualquier tema de la psiquiatría y la salud mental. Las consultas y aportes al contenido se recibirán en pregúntalealpsiquiatra@gmail.com. Se responderán en este espacio en el menor tiempo posible.

Atento saludo,

Alex González Grau, MD